Sobre mí

Una historia de constancia y amor por lo que hago

Hace tres años comencé este proyecto con mucha ilusión y esfuerzo. El camino no ha sido fácil: el local llevaba más de cinco años cerrado y está situado fuera del centro del pueblo costero, lo que supuso un gran reto desde el inicio.

Comencé como heladería, pero con el tiempo encontré mi verdadera esencia enfocándome en las meriendas, la crepería y la cafetería, creando un espacio acogedor donde la gente pudiera desconectar y disfrutar.

Aquí no solo servimos crepes y cafés:
servimos momentos bonitos, charlas que se alargan, meriendas que se recuerdan.

Me gusta ver cómo cada persona que entra se relaja, sonríe y disfruta. Por eso cuido cada detalle, cada taza y cada receta, porque creo que la belleza está en lo cotidiano y en hacer las cosas con cariño y calidad.

fgd

¿Qué encontrarás aquí?

– Un ambiente acogedor, con toques veraniegos y flores frescas
– Una carta pensada para todos los gustos: dulce, salado, clásico o atrevido
– Atención cercana, familiar y con mucho mimo
– Un espacio ideal para venir en pareja, con amigos o en familia

Un rincón costero lleno de sabor y flores

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